{"id":409,"date":"2026-08-17T14:07:37","date_gmt":"2026-08-17T18:07:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.citadel.edu\/elcid\/?p=409"},"modified":"2026-08-17T14:08:39","modified_gmt":"2026-08-17T18:08:39","slug":"cuestion-de-honor-el-arte-de-aparentar-en-sociedad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.citadel.edu\/elcid\/2026\/08\/cuestion-de-honor-el-arte-de-aparentar-en-sociedad\/","title":{"rendered":"Cuesti\u00f3n de honor: el arte de aparentar en sociedad\u00a0"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Michel A. Caicedo Mart\u00ednez\u00a0<br>The University of Alabama\u00a0<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la sociedad espa\u00f1ola del siglo XVI, el honor ocupaba un lugar central, definido por el linaje, las virtudes y el cumplimiento de estrictas normas de etiqueta, como lo describen Baldassare Castiglione en\u202f<em>El Cortesano<\/em>\u202fy Giovanni Della Casa en\u202f<em>Galateo<\/em>. La nobleza, seg\u00fan estos autores, no solo exig\u00eda un linaje impecable, sino tambi\u00e9n modales refinados y un comportamiento intachable que reflejara valores morales superiores. Este ideal, que deb\u00eda sostenerse como un modelo de excelencia, evolucion\u00f3 con el tiempo, mostrando fisuras que dejaban entrever la hipocres\u00eda y las tensiones entre la apariencia y la realidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta noci\u00f3n de honor, cuidadosamente construida y mantenida, no solo fue una caracter\u00edstica distintiva del Renacimiento, sino que sigue vigente, aunque adaptada, en sociedades modernas obsesionadas con el estatus y la apariencia. \u00bfQu\u00e9 sucede, entonces, cuando esta fachada de perfecci\u00f3n comienza a desmoronarse? Abordaremos esta cuesti\u00f3n tomando como punto de partida el Tratado III de\u202f<em>La vida de Lazarillo de Tormes<\/em>, con un enfoque en el escudero, el tercer amo de L\u00e1zaro. El an\u00e1lisis del escudero se complementar\u00e1 con un caso contempor\u00e1neo documentado en 2018 por Jessica Pressler en el art\u00edculo\u202f<em>Maybe She Had So Much Money She Just Lost Track of It<\/em>, que narra la historia de Anna \u201cDelvey\u201d \u200bSorokin, una joven que se\u200b present\u00f3 como una rica heredera alemana para infiltrarse en la \u00e9lite social de Nueva York. Al comparar estos dos casos separados por siglos, exploraremos c\u00f3mo la obsesi\u00f3n por la apariencia trasciende \u00e9pocas, que seg\u00fan Wardropper, refleja una lucha constante entre el \u201cser y el parecer\u201d (446).&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La nobleza del <\/strong><strong><em>Cortesano<\/em><\/strong><strong> y el <\/strong><strong><em>Galateo<\/em><\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Comenzaremos con las ideas planteadas por Castiglione en su tratado <em>El Cortesano <\/em>del a\u00f1o 1528. En primer lugar, el autor afirma que un noble debe ser \u201cde buen linaje\u201d (76), ya que la sangre es un factor determinante, aquellos de baja cuna carecen \u201cdel deseo de la honra y del temor de la deshonra\u201d (76). Adem\u00e1s, el noble ideal debe contar con \u201cel favor de la influencia de los cielos\u201d (79), poseer un buen ingenio y ser un \u201cgentil hombre de rostro y de buena disposici\u00f3n de cuerpo\u201d, alcanzando as\u00ed \u201cuna cierta gracia en su gesto\u201d (79), se trata de un noble perfecto, agraciado no solo por la divina providencia, sino tambi\u00e9n admirado por todos (79).&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Complementando estas ideas, Xabier Granja Ibarreche se\u00f1ala que Castiglione enfatiza a lo largo de su obra la necesidad de que el cortesano abrace un comportamiento moral constante, de modo que su gracia natural sea reflejada en todos sus actos (233). De este manera, el modelo del cortesano ideal integra atributos f\u00edsicos, intelectuales y \u00e9ticos que lo posicionan como un referente de excelencia en la sociedad renacentista.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todas estas caracter\u00edsticas conforman un modelo que deb\u00eda sostenerse en la sociedad de la \u00e9poca, aunque con el paso del tiempo sufri\u00f3 adaptaciones. Para 1558, Della Casa revisa y ajusta ligeramente el ideal de nobleza presentado por Castiglione, ofreciendo en su\u202f<em>Galateo<\/em>\u202funa perspectiva m\u00e1s centrada en los modales y la conducta. Della Casa subraya la importancia de \u201ctemplar y ordenar tus modales\u201d (143), lo que implica evitar malas costumbres y adoptar un comportamiento refinado. Adem\u00e1s, detalla normas sobre el comportamiento en la mesa y destaca la necesidad de una vestimenta adecuada, \u201c\u200btodo el mundo debe ir bien vestido, seg\u00fan su\u200b \u200bcondici\u00f3n y seg\u00fan su edad\u200b\u2026 \u200by no s\u00f3lo es\u200b importante \u200bque la vestimenta sea\u200b \u200bde finos pa\u00f1os, sino tambi\u00e9n que el hombre se esfuerce en avenirse\u200b cuanto \u200bpueda a la costumbre de los dem\u00e1s ciudadanos y amoldarse a sus usos\u200b\u201d (152).&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras Castiglione privilegiaba el estatus y el linaje como rasgos fundamentales de la nobleza, Della Casa enfatiza la educaci\u00f3n y los modales como reflejo del estatus noble. Seg\u00fan Granja Ibarreche, Della Casa reconoce que, aunque las acciones honorables son esenciales para mantenerse en el camino moral, ser de alta cuna pierde relevancia frente a la conducta amable, la cual se convierte en un requisito indispensable para ingresar a la \u00e9lite (235).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Cuesti\u00f3n de honor<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bajo esta noci\u00f3n de nobleza presentada por Castiglione y Della Casa, nos proponemos analizar al personaje del escudero, el tercer amo del joven L\u00e1zaro. El escudero aparentemente noble en principio parece ser la soluci\u00f3n a las penurias que L\u00e1zaro estaba padeciendo. Al acogerlo, el escudero insin\u00faa que su encuentro es una obra divina, dici\u00e9ndole \u201cque \u200bDios te ha hecho merced en topar comigo\u200b <em>[sic]<\/em>. \u200bAlguna buena oraci\u00f3n\u200b \u200brezaste hoy\u200b\u201d (An\u00f3nimo 21). Sin embargo, a medida que avanza el d\u00eda, L\u00e1zaro comienza a descubrir la verdadera naturaleza del escudero, pasa mucho tiempo en la iglesia, vive en una casa vac\u00eda, come muy poco, y toda su vida parece ser una fachada de apariencias. De hecho, \u201ccierra la puerta con llave\u201d (An\u00f3nimo 24) no por seguridad, sino para mantener la ilusi\u00f3n de tener algo que proteger.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como se\u00f1ala Weiner, \u201cpor la boca del propio escudero y su contacto con \u00e9l, L\u00e1zaro llega a saber mucho de su vida: de d\u00f3nde viene, por qu\u00e9 est\u00e1 en Toledo y las apariencias en las cuales el escudero se envuelve y se protege\u201d (419), aunque esta actitud puede parecer extrema, especialmente porque \u201cL\u00e1zaro no entiende la \u2018honra\u2019 del escudero; le parece absurda\u201d (Sabat de Rivers 241). Es evidente que, para el escudero, el honor es un valor esencial que gu\u00eda su comportamiento. Veremos c\u00f3mo los modelos de Castiglione y Della Casa son usados en este aparente honor que posee el escudero de forma social pero la realidad solo la ve quien habita con \u00e9l.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Weiner se\u00f1ala que \u201c\u200bel autor presenta a un escudero que se deja llevar por\u200b \u200bla fuerza de la honra, la cual no le permite hacer trabajo manual y le\u200b \u200bobliga a vivir en un mundo de apariencias\u200b\u201d (419). Este mundo de apariencias funciona como un mecanismo de camuflaje social, donde los individuos intentan ocultar sus carencias tras una fachada cuidadosamente construida. Sin embargo, este comportamiento refleja un patr\u00f3n que se ha ido transformando a lo largo de los siglos, evidenciando c\u00f3mo los principios de honor que alguna vez se percib\u00edan como inquebrantables han ido degrad\u00e1ndose. En este sentido, la l\u00ednea que separaba al noble ideal, tal como lo describ\u00eda Castiglione como el \u201cperfecto cortesano\u201d (24), se ha desdibujado con el paso del tiempo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Granja Ibarreche explica que el transcurso del tiempo ha jugado un papel crucial en la adulteraci\u00f3n de esta imagen tradicional de la nobleza:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">The eighteenth century commenced with increasingly adulterated noble values that shaped nobility into a \u2018nebulosa social, de confusos bordes y de dif\u00edcil estructuraci\u00f3n interna\u2019 (Soria Mesa 37) after decades in which all sorts of individuals, noble or ignoble, moral or immoral, managed to become part of the elite to improve their living conditions. Spain inaugurated its eighteenth century with a group of noblemen who\u2026 predominantly lacked the traditional cultural, political and religious virtues to cement their distinct morally superior identity (242).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta observaci\u00f3n resalta c\u00f3mo, incluso en el presente, el ideal de nobleza sigue siendo tergiversado y adaptado. Esto se refleja en personajes como el escudero, quienes construyen su identidad sobre ilusiones para alcanzar un estatus social al que no pueden aspirar en t\u00e9rminos reales. Un ejemplo contempor\u00e1neo de este fen\u00f3meno es el caso documentado por Jessica Pressler en\u202f<em>Maybe She Had So Much Money She Just Lost Track of It <\/em>de 2018, que relata la historia de Anna Delvey, una joven que fingi\u00f3 ser una rica heredera alemana para infiltrarse en la \u00e9lite de la sociedad \u200bNeoyorquina\u200b. Tanto en el siglo XVI como en la actualidad, estos casos demuestran que las apariencias pueden ser un recurso poderoso, pero tambi\u00e9n un arma de doble filo cuando las mentiras quedan al descubierto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En su cr\u00f3nica, Pressler describe a Anna como alguien que \u201chad long been a figure on the New York social scene\u2026 \u200bit was unclear where exactly Anna\u200b \u200bcame from \u2014 she told people she was from Cologne, but her German wasn\u2019t\u200b \u200bvery good \u2014 or what the source of her wealth was. But that wasn\u2019t\u200b \u200bunusual\u200b\u201d, Delvey manten\u00eda la ilusi\u00f3n de riqueza repartiendo dinero en efectivo y haciendo que otros pagaran sus cuentas, siempre prometiendo que les devolver\u00eda el dinero. Sin embargo, para algunos de sus allegados, esta fachada comenz\u00f3 a desmoronarse, como fue el caso de una empleada de hotel quien se hizo amiga de Anna y tuvo que pagar una de las muchas cenas que compartieron. Seg\u00fan Pressler, \u201c\u200bAnna was having cash-flow issues\u200b \u200bof her own\u200b\u2026 \u200bat the end of the meal, Anna\u2019s card was declined\u200b\u201d. Este evento marc\u00f3 el principio del fin de la imagen honorable que su amiga ten\u00eda sobre Anna.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El escudero y Anna Delvey comparten una vida de apariencias que oculta su verdadera situaci\u00f3n de precariedad. Como se\u00f1ala Weiner, el escudero se ve forzado \u200ba \u201cdar la impresi\u00f3n de que come cuando en realidad no come y que\u200b \u200bviste bien cuando no dispone de medios econ\u00f3micos para comprar traje\u201d\u200b (419), viviendo de ilusiones para mantener su honor frente a la sociedad. De manera similar, Pressler describe a Delvey como que \u201c\u200bAnna was effectively\u200b \u200bhomeless, wandering the streets in threadbare Alexander Wang sportswear\u200b\u201d, proyectando una imagen de lujo mientras en realidad carec\u00eda de recursos.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ambos personajes intentan desesperadamente mantener la fachada de estatus y riqueza, aunque la verdad es que, como dice el Lazarillo sobre el escudero, \u201ceste\u2026 es pobre y nadie da lo que no tiene\u201d (An\u00f3nimo 27). La miseria los obliga a actuar como si tuvieran lo que les falta, mostrando c\u00f3mo las apariencias pueden ser un escudo fr\u00e1gil contra la realidad de la pobreza y la falta de honor. Es contradictorio a la vez porque en su b\u00fasqueda del honor y la aceptaci\u00f3n, se convierten en aquello que la sociedad rechaza, su b\u00fasqueda se vuelve inherentemente desequilibrada, ya que el balance es algo importante en esta sociedad, estos est\u00e1n centrados solamente en un aspecto de lo que valora la sociedad (apariencia, honor), sacrificando el resto. Este desequilibrio es lo que al final es insostenible, tray\u00e9ndoles su ca\u00edda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al igual que el escudero, Anna Delvey enfrenta crecientes dificultades para mantener su estatus, ambos atrapados en un mundo de apariencias. Como se\u00f1ala Wardropper, la base de su honor \u201cno es m\u00e1s que una apariencia\u201d (444). Aunque \u201c\u200bAnna did seem to be a popular \u2018woman about\u200b \u200btown\u2019 who knew everyone\u200b\u201d (Pressler), su vida estaba construida sobre mentiras. De manera similar, el escudero desfilaba por la iglesia con una capa fina, proyectando una imagen de nobleza, cuando en realidad \u201ces un vanidoso sin dinero\u201d (Wardropper 446). Se cre\u00eda superior a los dem\u00e1s, incluso diciendo \u201c\u200bcaballeros de media talla, tambi\u00e9n me ruegan; mas\u200b \u200bservir con estos es gran trabajo\u200b\u201d (An\u00f3nimo 30), dando a entender que mantener la ilusi\u00f3n de honor le imped\u00eda trabajar para otros.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante una procesi\u00f3n f\u00fanebre, L\u00e1zaro escucha c\u00f3mo describen el lugar al que llevan al difunto como \u201c\u00a1\u200bla casa l\u00f3brega y obscura, a la casa triste\u200b \u200by desdichada, a la casa donde nunca comen ni beben\u200b!\u201d (An\u00f3nimo 28), lo cual le lleva a comentar que est\u00e1n describiendo la casa de su amo. L\u00e1zaro se da cuenta de que su futuro con \u00e9l no es prometedor, de la misma manera en que Anna\u202fDelvey\u202fse enfrenta a la r\u00e1pida ca\u00edda de su mundo en Nueva York, para ella \u201cthings were rapidly deteriorating\u201d (Pressler). Las mentiras, inevitablemente, llegan a un punto de no retorno, causando un cambio dr\u00e1stico en el entorno y en las personas a su alrededor.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La gran revelaci\u00f3n<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando estos personajes, cuya nobleza es solo fachada, comienzan a involucrar a&nbsp; algunos elementos que punzan sus fr\u00e1giles enga\u00f1os, es cuando sus m\u00e1scaras empiezan a desmoronarse y r\u00e1pidamente se caen. El escudero es descubierto cuando \u201c\u200bel hombre le pide el alquiler de la casa\u200b \u200by la vieja el de la cama\u200b\u2026 \u200bMas su salida fue sin vuelta. Por manera que a\u200b \u200bla tarde ellos volvieron, mas fue tarde\u200b\u201d (An\u00f3nimo 30). Anna Delvey, por su parte, \u201cshe screwed basically everyone\u201d (Pressler). Y cuando ya no tienen con qui\u00e9n jugar para mantener las apariencias, la verdad sale a la luz, revelando la mentira sostenida desde el principio.\u202f&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El escudero quiere mantener en todo momento su apariencia, \u201c\u200bsolamente te\u200b \u200bencomiendo no sepan que vives comigo [<em>sic<\/em>], por lo que toca a mi honra, aunque\u200b \u200bbien creo que ser\u00e1 secreto, seg\u00fan lo poco que en este pueblo soy\u200b \u200bconocido\u200b\u201d (An\u00f3nimo 25) revela su obsesi\u00f3n por proteger su honra, incluso en un contexto donde su reputaci\u00f3n es pr\u00e1cticamente inexistente. Este deseo de ocultar su pobreza tras una fachada de respeto social expone la paradoja de su situaci\u00f3n, su honra, lejos de ser un reflejo de virtudes internas, depende enteramente de las apariencias externas.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La angustia del escudero por mantener este secreto subraya la presi\u00f3n social que lo obliga a vivir seg\u00fan las normas de un modelo de nobleza degradado (Granja Ibarreche 242). Este temor tambi\u00e9n lo a\u00edsla, reforzando la idea planteada por Wardropper de que en este mundo \u201ctodo es hipocres\u00eda\u201d (446). La necesidad de aparentar, incluso en un entorno donde no hay nadie para juzgarlo, ilustra hasta qu\u00e9 punto las estructuras sociales moldean la identidad personal, perpetuando una desconexi\u00f3n entre el ser y el parecer que no solo define al escudero, sino tambi\u00e9n a los individuos atrapados en din\u00e1micas similares en contextos modernos. Individuos como Anna Delvey, por ejemplo, que se aferraba a la ilusi\u00f3n de ser una rica heredera alemana incluso cuando su c\u00edrculo m\u00e1s cercano comenzaba a cuestionarla.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este tipo de comportamientos comprometen el honor y los valores de los personajes, quienes buscan ser parte de una sociedad que los desechar\u00e1 si no cumplen con sus expectativas. L\u00e1zaro relata que, tras la desaparici\u00f3n de su amo, \u201c\u200bellos me preguntaron por \u00e9l y d\u00edjele que no sab\u00eda ad\u00f3nde\u200b \u200bestaba\u2026 y\u200b pensaba que \u200bde m\u00ed y de ellos se hab\u00eda ido con el trueco\u200b\u2026 y \u200bentran a embargar la hacienda de mi amo hasta ser pagados de su deuda\u200b\u201d (An\u00f3nimo 31). En el caso ficticio del escudero, podr\u00eda parecer que logr\u00f3 huir para comenzar de nuevo, pero en la vida real, las acciones tienen consecuencias. Como se\u00f1ala Pressler en su cr\u00f3nica, Anna termin\u00f3 pagando el precio de sus enga\u00f1os: \u201c\u200bWannabe Socialite Busted for Skipping Out on\u200b \u200bPricey Hotel Bills\u200b\u201d. De esta manera es revelada la verdadera identidad, ya no es m\u00e1s Anna Delvey, ahora es Anna Sorokin, nacida en Rusia, quien vivi\u00f3 en Alemania desde temprana edad, es aqu\u00ed donde se explica la raz\u00f3n de por qu\u00e9 su supuesta lengua materna, el alem\u00e1n, no era tan buena.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Anna afirm\u00f3 en una ocasi\u00f3n que \u201cmoney, like, there\u2019s an unlimited amount of capital in the world\u2026 but there\u2019s limited amounts of people who are talented\u201d (Pressler), una declaraci\u00f3n que refleja su percepci\u00f3n de s\u00ed misma como alguien excepcional, capaz de manipular la realidad a su favor. Al igual que el escudero, Anna pose\u00eda un talento nato para el enga\u00f1o, construyendo una fachada de riqueza y honor que ocultaba su verdadera condici\u00f3n. Ambos comparten la habilidad de proyectar una imagen ilusoria de \u00e9xito y nobleza, pero detr\u00e1s de esa m\u00e1scara se encuentran como lo describe el pasaje b\u00edblico, \u201c\u200bporque t\u00fa dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de\u200b \u200bninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que t\u00fa eres un desventurado,\u200b \u200bmiserable, pobre, ciego y desnudo\u200b\u201d (RVR60, \u200bAp. 3:17\u200b). Esta conexi\u00f3n entre Anna y el escudero pone en evidencia c\u00f3mo la falsa apariencia de grandeza no solo enga\u00f1a a quienes los rodean, sino tambi\u00e9n a ellos mismos, perpetuando un ciclo de autoenga\u00f1o y vac\u00edo moral.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong>&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El problema del \u201cser y el parecer\u201d, que Wardropper describe como una realidad donde \u201ctodo es hipocres\u00eda\u201d (446), revela la desconexi\u00f3n entre la esencia y la apariencia en distintas \u00e9pocas hist\u00f3ricas. El escudero de\u202f<em>La vida de Lazarillo de Tormes <\/em>personifica esta tensi\u00f3n, aferr\u00e1ndose a una fachada de nobleza que no posee, mientras lucha por sostener su honor en un entorno que valora m\u00e1s las apariencias que la verdad. Este ideal, originalmente planteado por Castiglione en su visi\u00f3n del \u201cperfecto cortesano\u201d, se degrada con el tiempo, como se\u00f1ala Granja Ibarreche, en una nobleza \u201cadulterada\u201d que pierde sus virtudes esenciales y se convierte en un reflejo vac\u00edo de lo que alguna vez represent\u00f3 (242). En el caso del escudero, su obsesi\u00f3n por la honra lo a\u00edsla y lo condena a vivir en un mundo de ilusiones, donde la pobreza lo define m\u00e1s que su supuesto estatus, y su vanidad se convierte en un obst\u00e1culo para enfrentar la realidad, como explica Weiner (419).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el contexto moderno, esta lucha entre la apariencia y la esencia persiste, ejemplificada en la historia de Anna Sorokin, conocida como Anna Delvey, quien, al igual que el escudero, construye una identidad basada en la falsedad para encajar en una sociedad obsesionada con el estatus y la riqueza. La cr\u00f3nica de Pressler evidencia c\u00f3mo, al igual que en el siglo XVI, las apariencias siguen siendo una moneda de cambio para la aceptaci\u00f3n social, aunque eventualmente estas se desmoronen, dejando al descubierto la fragilidad de una vida construida sobre el enga\u00f1o. Tanto el escudero como Anna terminan pagando un alto precio por su hipocres\u00eda, la p\u00e9rdida total de aquello que intentaron proyectar.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A trav\u00e9s del an\u00e1lisis de Castiglione y Della Casa, podemos ver c\u00f3mo la obsesi\u00f3n por la honra y el comportamiento cortesano conforman los ideales sociales que gu\u00edan a personajes como el escudero y de cierta manera a Anna Sorokin. Ambos casos evidencian c\u00f3mo las estructuras sociales, lejos de ser incorruptibles, fomentan la desconexi\u00f3n entre el ser y el parecer, perpetuando la hipocres\u00eda como un fen\u00f3meno universal y atemporal, que se manifiesta de forma concreta, seg\u00fan las circunstancias (pol\u00edticas, econ\u00f3micas, sociales, etc.) de cada sociedad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Obras citad<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u200b\u200bAn\u00f3nimo. <em>La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades<\/em>.\u200b \u200bEdici\u00f3n de Burgos, 1554.\u200b&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u200b\u200bCastiglione, Baldassare. <em>El cortesano<\/em><em>\u200b<\/em>. Alianza Editorial, 2008.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Della Casa, Giovanni. <em>Galateo<\/em>. Ediciones C\u00e1tedra, 2003.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u200b\u200bGranja Ibarreche, Xabier. \u201cTowards an Enlightened Disilllusionment:\u200b \u200bRenaissance Moralistic Treatises and the Adulteration of Spanish Noble\u200b \u200bValues\u201d.\u202f<em>Dieciocho<\/em><em>\u200b<\/em><em>: Hispanic enlightenment<\/em>\u202f44.2 (2021): 227-248. Dialnet, \u200bhttps:\/\/dieciocho.uvacreate.virginia.edu\/44.2\/2.Granja.44.2.pdf\u200b. Accessed 25 Nov. 2024.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La Santa Biblia<\/em>. Versi\u00f3n Reina Valera Revisada 1960. Rev. Cipriano de Valera. Sociedades B\u00edblicas Unidas. 2016. Impreso.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pressler, Jessica. \u201cMaybe She Had So Much Money She Just Lost Track of \u200bIt\u201d. <em>New York Magazine<\/em><em>\u200b<\/em><em>, The Cut<\/em>. 2018. \u200bUpdated. Feb. 8, 2022.\u200b https:\/\/www.thecut.com\/\u200barticle\/how-anna-delvey-tricked-new\u200b-york.html. Accessed 24 Sept. 2024.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sabat \u200bde Rivers, Georgina. \u201cLa moral que L\u00e1zaro nos propone\u201d.\u202f<em>MLN<\/em>, vol.\u200b \u200b95, no. 2, 1980, pp. 233\u200b\u201351.\u202f<em>JSTOR<\/em>, https:\/\/doi.org\/10.2307\/2906614. Accessed 25 Sept. 2024.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u200b\u200bWardropper, Bruce W. \u201cEl trastorno de la moral en el Lazarillo\u201d.\u202f<em>Nueva<\/em><em>\u200b<\/em><em> <\/em><em>\u200b<\/em><em>Revista de Filolog\u00eda Hisp\u00e1nica<\/em>, vol. 15, no. 3\/4, 1961, pp. 441\u2013\u200b\u200b47\u200b.\u202f<em>JSTOR<\/em>, \u200bhttp:\/\/www.jstor.org\/stable\/40297541. Accessed\u200b 25 Sept. 2024.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u200b\u200bWeiner, Jack. \u201cUna incongruencia en el tercer tratado de \u2018El lazarillo de\u200b \u200bTormes\u2019: L\u00e1zaro y el escudero en el r\u00edo\u201d. <em>Romance Notes<\/em>, vol. 12, no. 2,\u200b \u200b1971, pp. 419\u201321\u200b. JSTOR, \u200bhttp:\/\/www.jstor.org\/stable\/43802455. Accessed\u200b 24 Sept. 2024.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Michel A. Caicedo Mart\u00ednez\u00a0The University of Alabama\u00a0 En la sociedad espa\u00f1ola del siglo XVI, el honor ocupaba un lugar central, definido por el linaje, las virtudes y el cumplimiento de estrictas normas de etiqueta, como lo describen Baldassare Castiglione en\u202fEl Cortesano\u202fy Giovanni Della Casa en\u202fGalateo. 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