{"id":119,"date":"2024-05-20T13:01:31","date_gmt":"2024-05-20T17:01:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.citadel.edu\/elcid\/?p=119"},"modified":"2024-05-20T13:01:32","modified_gmt":"2024-05-20T17:01:32","slug":"musica-y-naturaleza-simbolica-en-el-libro-de-buen-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.citadel.edu\/elcid\/2024\/05\/musica-y-naturaleza-simbolica-en-el-libro-de-buen-amor\/","title":{"rendered":"M\u00fasica y naturaleza simb\u00f3lica en el Libro de Buen Amor"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Luciana Kube Tamayo<br>Florida International University<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El mundo medieval constituye un crisol complejo y apasionante. El <em>Libro de buen amor<\/em> es un ejemplo de ello. Entre las numerosas inc\u00f3gnitas que surgen en el estudio de sus fuentes literarias y musicales est\u00e1 la de la funci\u00f3n simb\u00f3lica de los instrumentos, de la voz humana, de la imitaci\u00f3n de la naturaleza y la simbolog\u00eda asociada a todos los elementos que intervienen en la l\u00edrica de esta obra. Es por ello por lo que me he propuesto dilucidar hasta qu\u00e9 punto los elementos musicales referidos en la obra representan aspectos destacados o no en la comprensi\u00f3n de las m\u00faltiples dimensiones de este libro fundacional tan b\u00e1sico en la historia de la literatura hisp\u00e1nica. Muchos hispanistas lo abordaron desde las tempranas antolog\u00edas hasta el presente, pero el tema musical referido a la simbolog\u00eda a\u00fan tiene materia para ser analizada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El <em>Libro de buen amor<\/em> contiene numerosas referencias musicales. Est\u00e1n las referidas a la naturaleza, como es el caso del canto de las aves, como al empleo de diversos instrumentos musicales. Adem\u00e1s, el autor hace referencia al propio libro como un instrumento (si musical o no, este tema ha sido motivo de numerosas pol\u00e9micas). Tambi\u00e9n hay menciones a la voz humana y a la interpretaci\u00f3n de la liturgia cat\u00f3lica en esta obra. La relaci\u00f3n de la m\u00fasica con el resto del texto genera interrogantes sobre su significado y su relaci\u00f3n simb\u00f3lica.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para poder entrar en profundidad en este tema y poder abarcarlo en estas p\u00e1ginas, he seleccionado un fragmento del libro que corresponde a la entrada triunfal de los personajes de Don Carnal y Don Amor desde la perspectiva del simbolismo y unida a las herramientas de organolog\u00eda e historia de la m\u00fasica, aplicado a la menci\u00f3n de los instrumentos musicales y al canto de las aves.\u00a0 Los diversos instrumentos musicales en conjunto est\u00e1n en el apartado \u201cDe c\u00f3mo Don Amor <em>e<\/em> Don Carnal <em>venieron<\/em> e los salieron a <em>recebir<\/em>\u201d, entre las estrofas 1210 y 1224. Los dos fragmentos son los siguientes:\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>A don Carnal reciben todos los carniceros, \/ e todos los rab\u00eds, con todos sus aperos; \/ a \u00e9l salen triperas ta\u00f1iendo sus panderos: \/ de muchos que corren monte llenos van los oteros; \/ el pastor lo atiende por fuera de carrera: \/ ta\u00f1iendo su \u00e7am\u00f3\u00f1a \u00e9 los albogues, espera; \/ su mo\u00e7o el caramillo, fecho de ca\u00f1avera; \/ ta\u00f1\u00eda el rabad\u00e1n la \u00e7\u00edtola trotera. [\u2026] Rehalas de Castilla con pastores de Soria \/rec\u00edbenle en sus pueblos, \/ d\u00edzenle grand estoria, \/ ta\u00f1iendo las canpanas en deziendo la gloria: \/ de tales alegr\u00edas no ha en el mundo memoria. (Ruiz 170)\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Este fragmento aleg\u00f3rico de la obra corresponde al momento en que Cuaresma parte a Jerusal\u00e9n y Don Carnal aparece con Don Amor. Hay un sentimiento de alegr\u00eda que se asocia con el propio hecho de ta\u00f1er instrumentos en este cortejo a un que se manifiesta, la que se genera al recibir a Don Carnal y a Don Amor, con el jolgorio propio que sigue al periodo de la Cuaresma, en el que finalmente se puede celebrar este momento con j\u00fabilo. Los pastores y los sabios se entremezclan con carniceros y triperos. Estos \u00faltimos eran los encargados de vender las tripas de los animales, todos del lado del amor carnal. Precisamente de tripa eran las cuerdas de los instrumentos medievales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En el texto de este apartado los primeros en salir a recibir a Don Amor son los p\u00e1jaros, pero a Don Carnal lo reciben diversos personajes vinculados a lo terrenal, precisamente los carniceros y triperos y la percusi\u00f3n que los acompa\u00f1a: la de los panderos. El pandero es un instrumento hecho precisamente de piel, utilizado sobre todo en momentos festivos.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A los carniceros les siguen los pastores con los instrumentos r\u00fasticos propios del entorno pastoril. El pastor y su mozo llevan los platillos (<em>albogues<\/em>), la c\u00edtara (<em>c\u00edtola<\/em>), el caramillo y la zampo\u00f1a (ambas son flautas de ca\u00f1a). A la percusi\u00f3n solitaria de los carniceros vemos c\u00f3mo se enriquece el conjunto instrumental con el aporte pastoril. Los pastores son los representantes de la mayor\u00eda, del pueblo, por lo que suelen ser los personajes m\u00e1s numerosos en los cortejos. Hay incluso m\u00e1s detalle en cuanto al tipo de personaje pastoril, ya que se suman los pastores castellanos de Soria, que les reciben con las campanas del s\u00e1bado santo, o s\u00e1bado de gloria.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta el momento del cortejo, los instrumentos referidos son sencillos, r\u00fasticos, asociados a lo popular y muy relacionados con el entorno natural y la visi\u00f3n instrumental de conjunto de los instrumentos como parte de momentos festivos grupales. El aire festivo se encuentra enraizado en este tipo de manifestaciones religiosas y populares colectivas relacionadas con la Cuaresma durante la Edad Media.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las aves y su canto<\/strong>\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>En el siguiente fragmento, \u201cDe c\u00f3mo cl\u00e9rigos e legos e <em>frayres<\/em> <em>e<\/em> monjas e due\u00f1as e joglares salieron a <em>re\u00e7ebir<\/em> a Don Amor\u201d entre las estrofas 1225 y 1314, Ruiz detalla el canto de las aves:\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Rec\u00edbenle las aves, gayos <em>e<\/em> <em>ruyse\u00f1ores<\/em>,\u00a0<br>calandrias, papagayos; mayores e menores,\u00a0<br>dan cantos <em>plazenteros<\/em> <em>e<\/em> de <em>dul\u00e7es<\/em> sabores:\u00a0<br>m\u00e1s alegr\u00eda <em>fazen<\/em> los que son <em>m\u00e1s mejores<\/em>;\u00a0<br>rec\u00edbenle los \u00e1rboles con ramos <em>e<\/em> con flores\u00a0<br>de <em>diviersas<\/em> maneras, de <em>fermosas<\/em> colores. (Ruiz 171)<\/p>\n\n\n\n<p>En este texto se puede apreciar la forma en la que la propia naturaleza rinde tributo a Don Amor, empezando por el canto de una variedad de p\u00e1jaros, para luego detallar los instrumentos construidos por el hombre. Se puede deducir en esta jerarqu\u00eda establecida por el Arcipreste que la m\u00fasica que brinda la naturaleza est\u00e1 a la par, si no por encima, de la hecha por los hombres. La relaci\u00f3n con el entorno natural es directa y sencilla, en una \u00e9poca en la que los juglares, pastores y criados pasaban largo tiempo al aire libre, en los meses de buen tiempo, y pod\u00edan escuchar con atenci\u00f3n a los arrendajos (<em>gayo<\/em> en la \u00e9poca), papagayos, ruise\u00f1ores y calandrias como parte de la cotidianeidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las aves son s\u00edmbolos del esp\u00edritu: \u201cLos p\u00e1jaros pueden ser mediadores entre los dioses y los hombres y act\u00faan como mensajeros de la divinidad\u201d (Bruce-Mitford 64). De hecho, el Arcipreste hered\u00f3 entre sus conocimientos las ense\u00f1anzas de San Francisco de As\u00eds, que un siglo antes (s. XIII) hab\u00eda elogiado el canto de los p\u00e1jaros y a quienes hab\u00eda bendecido y dedicado uno de sus sermones. Es muy probable que el Arcipreste haya tenido noticia de las vidas de los santos, especialmente los de las \u00f3rdenes mendicantes, que eran las que m\u00e1s circulaban entre los cl\u00e9rigos en el siglo XIV y m\u00e1s siendo el estilo del Arcipreste heredero de los<em> exempla<\/em> (Deyermond 190) y aplicado en el uso de la cuaderna v\u00eda. Juan Ruiz como poeta y como sacerdote era depositario de todas estas influencias (Deyermond 206).&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El cap\u00edtulo XVI de <em>Las Florecillas<\/em> de San Francisco incluye el conocido \u201cSerm\u00f3n a los p\u00e1jaros\u201d titulado \u201cDe c\u00f3mo San Francisco recibi\u00f3 el consejo de Santa Clara y del santo fray Silvestre de predicar para convertir a mucha gente, y de c\u00f3mo constituy\u00f3 la Tercera Orden y predic\u00f3 a los p\u00e1jaros y mantuvo quietas a las golondrinas\u201d y de dicho cap\u00edtulo rescatamos el siguiente fragmento, en donde se puede apreciar el valor que en la Edad Media se le daba al canto de los p\u00e1jaros. Se trata de una estrecha relaci\u00f3n del ser humano con la naturaleza y de una particular sensibilidad, como lo era la de San Francisco:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Habiendo hablado San Francisco de esta suerte, las avecillas <br>que le rodeaban comenzaron a abrir los picos, a bajar los <br>cuellos, a extender las alitas y a inclinar reverentemente <br>las cabezas hacia la tierra y con acciones y trinos indicaron <br>que el santo padre les daba mucho placer; y asimismo San <br>Francisco se alegraba y regocijaba, maravill\u00e1ndose de tanta <br>multitud de pajarillos, de su bell\u00edsima variedad y de la <br>atenci\u00f3n y familiaridad que le hab\u00edan prestado, por lo cual <br>alababa por ello devotamente al divino Criador. Finalmente, <br>concluido que hubo su predicaci\u00f3n, San Francisco hizo la <br>se\u00f1al de la Cruz y dio licencia a las avecillas para que se <br>fuesen, y remontaron el vuelo con deliciosos trinos. (De As\u00eds 34)<\/p>\n\n\n\n<p>En concreto, que en el <em>Libro de buen amor<\/em> se mencione entre los p\u00e1jaros del fragmento citado al ruise\u00f1or, ya que es un ave de gran importancia en la imaginer\u00eda religiosa: \u201cEl canto del ruise\u00f1or, dulce y lastimero, era muy significativo en Persia, donde era concebido como s\u00edmbolo de amor, deseo y dolor. Debido a que su canto se produce antes del atardecer, los cristianos dicen que representa el deseo espiritual de Cristo (Bruce-Mitford 67). Llama la atenci\u00f3n que el canto del ruise\u00f1or, que es un canto innato y no aprendido, haya sido siempre asociado a su dulzor, tal como lo es la concepci\u00f3n del dulzor del sonido de algunos instrumentos mencionados en el <em>Libro de buen amor<\/em>, como la \u201cvihuela de arco\u201d o las \u201csonajas de az\u00f3far\u201d (Ruiz 172).&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, tanto el arrendajo como la alondra son p\u00e1jaros que viven en comunidad y que son sumamente expresivos en su canto. En esto vemos el car\u00e1cter alegre tanto del canto de los p\u00e1jaros como de la m\u00fasica instrumental para un momento festivo como el fin de la Cuaresma. El especialista en m\u00fasica medieval Pepe Rey asegura que el sonido interviene de forma fundamental en los rituales de la \u00e9poca del celo, especialmente por parte del macho para atraer a la hembra y asegurar la reproducci\u00f3n de la especie.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Hay aves que tienen un canto heredado y otras que hacen \u201cuna recopilaci\u00f3n o antolog\u00eda\u201d de los sonidos que recopilan a su alrededor, imitan a otros p\u00e1jaros o incluso cantan de forma diferente seg\u00fan el lugar donde nacen, aun siendo de la misma especie, tal como sucede entre los seres humanos.\u00a0 Rey subraya c\u00f3mo para el ser humano en la Edad Media el canto de los p\u00e1jaros es \u201caut\u00e9ntica m\u00fasica\u201d. Constituyen una delicia equiparada al canto humano (<em>La m\u00fasica en la l\u00edrica medieval).<\/em>\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0<strong>El cat\u00e1logo de instrumentos<\/strong>\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>En el<em> Libro de buen amor<\/em>, a la enumeraci\u00f3n de p\u00e1jaros de la que hablamos anteriormente le sucede la enumeraci\u00f3n de los hombres y mujeres con sus instrumentos en el siguiente orden: atambor, guitarra, la\u00fad, rabel, rota, salterio, vihuela, medio ca\u00f1o (\u00f3rgano), arpa, rabel morisco, galipe francisco (flauta), tamborete, vihuela de arco, dulce canon, panderete, sonajas de az\u00f3far, albardana, dulcema, gaita, axabeba, albog\u00f3n, zanfo\u00f1a, baldosa, odrecillo (gaita peque\u00f1a), bandurria, trompas y a\u00f1afiles. Esta lista de instrumentos tan nutrida que aport\u00f3 Ruiz constituye la raz\u00f3n principal por la que esta obra tiene un inter\u00e9s musical de merecido reconocimiento y cuyo detalle aporta datos esenciales. Pepe Rey a\u00f1ade que esta enumeraci\u00f3n es fundamental para la historia de los instrumentos musicales en Espa\u00f1a. El cat\u00e1logo de instrumentos a manera de desfile\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>rec\u00edbenle los omnes, <em>e<\/em> due\u00f1as, con amores. \/ Con muchos <em>estrumentes<\/em>: <br>salen los <em>atabores<\/em>, \/ all\u00ed sale gritando la guitarra morisca, \/ de las <em>bozes <\/em><br><em>ag\u00fada<\/em>, de los puntos arisca; \/ el <em>corpudo ala\u00fat,<\/em> que <em>tien<\/em> punto a la trisca<br>; \/ la guitarra ladina con \u00e9stos se <em>aprisca<\/em>; \/ el <em>rab\u00e9<\/em> gritador, con la su alta <br>nota; \/ <em>cab\u2019 el orab\u00ed ta\u00f1iendo<\/em> la su rota; \/ el salterio con ellos m\u00e1s alto <br>que La Mota; \/ la <em>viyuela<\/em> de <em>p\u00e9\u00f1ola<\/em> con <em>aqu\u00e9stos<\/em> y sota; \/ medio <em>can\u00f3n<\/em> e <br>harpa, con el <em>rab\u00e9<\/em> morisco; \/ entre ellos <em>al\u00e9gra<\/em> el galipe francisco; \/ la <br>flauta <em>diz<\/em> con ellos m\u00e1s alta que un risco, \/ con ella el taborete, sin \u00e9l <em>non<\/em> <br>vale un prisco; \/ la <em>viyuela<\/em> de arco faz dulces <em>devailadas<\/em>, \/ <em>adormiendo<\/em> a <br><em>vezes<\/em>, muy alto a las <em>vegadas<\/em>, \/ <em>bozes<\/em> dulces, sabrosas, claras <em>e<\/em> bien <br>puntadas: \/ a las gentes alegra, todas las <em>tien<\/em> pagadas; \/ dulce <em>can\u00f3n<\/em> <br>entero sal con el panderete: \/ con sonajas de <em>a\u00e7\u00f3far fazen<\/em> dulce sonete; \/ <br>los \u00f3rganos y dizen <em>chan\u00e7ones<\/em> <em>e<\/em> motete; \/ la <em>hadedura albardana<\/em> entre <br>ellos se entromete: \/ gaita e <em>axabeba<\/em>, <em>e l\u2019inchado<\/em> albog\u00f3n, \/ <em>cinf\u00f3nia<\/em> e <br>baldosa en esta fiesta son; \/ el franc\u00e9s <em>odrezillo<\/em> con \u00e9stos se comp\u00f3n, \/ la <br><em>neciacha banduria<\/em> aqu\u00ed pone su son; \/ trompas <em>e<\/em> a\u00f1afiles salen, con <br>atabales. (Ruiz 172)\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan el texto del Arcipreste, los instrumentos de cuerda \u201cgritan\u201d, pero las flautas \u201cdicen\u201d, mientras que la percusi\u00f3n y los instrumentos de cuerda frotada son dulces. Esta jerarqu\u00eda denota la omnipresencia de las cuerdas pulsadas propias de la juglar\u00eda y la importancia que reciben estos instrumentos en el contexto medieval de las tres culturas, mientras que la presencia ocasional del resto de los instrumentos da lugar a otras texturas y sensaciones.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, puede verse la gran riqueza instrumental de la Edad Media y c\u00f3mo los atributos de cada instrumento estaban absolutamente claros y bien definidos, como la versatilidad de matices de la vihuela de arco o el amplio registro agudo de la flauta a la que hace menci\u00f3n, por ejemplo. Esta variedad representa a la misma diversidad de la sociedad medieval, pr\u00e1cticamente tipificada y estratificada, que en el encabezado del fragmento anterior introduce el Arcipreste qui\u00e9nes son los que tocan todos estos instrumentos dentro del jolgorio que recibe a Don Amor, son cl\u00e9rigos, legos, frailes, monjas, due\u00f1as y juglares.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, el texto citado constituye un momento clave en la historiograf\u00eda de la m\u00fasica, ya que describe un notorio n\u00famero de instrumentos con descripciones sobre sus sonidos y su uso. Se pueden apreciar instrumentos de muy diversos or\u00edgenes. Algunos instrumentos de los mencionados son de origen oriental, marcadamente \u00e1rabes, como el la\u00fad, el salterio, el a\u00f1afil, la guitarra morisca, la \u201caxabeba\u201d o el rabel, entre otros. Tambi\u00e9n hay instrumentos procedentes de diferentes puntos de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica con influencias romanas e incluso n\u00f3rdicas, como es el caso del odrecillo. Considero que este hecho evidencia la diversidad y el traspaso culturales heredado de las diversas tradiciones de las que se nutre esta \u00e9poca que el Arcipreste resalta.\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto al car\u00e1cter de la m\u00fasica que emiten estos instrumentos, el Arcipreste le atribuye un car\u00e1cter a cada tipo de instrumentos. La gaita, zampo\u00f1a, la flauta y el tambor son claramente festivos, junto a las panderetas y sonajas. La ocasi\u00f3n es la recepci\u00f3n de Don Amor y es un evento festivo. Por otra parte, el sonido de la vihuela de arco puede adormecer o bien alegrar.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Los instrumentos enumerados en el fragmento ya citado evidencian su importancia en las celebraciones de la Edad Media, as\u00ed como la ejecuci\u00f3n de los mismos por int\u00e9rpretes de ambos sexos. Esto es fundamental en la comprensi\u00f3n de la existencia de juglares de ambos sexos que actuaban tanto en solitario como en conjunto y el uso que hac\u00edan de los instrumentos. Expertos como Pepe Rey (RTVE) han asegurado que las juglaresas utilizaban m\u00e1s los instrumentos de percusi\u00f3n y los juglares por lo general los de cuerda, ya que aquellas tambi\u00e9n actuaban y danzaban a la vez que tocaban y los juglares se acompa\u00f1aban, pero no sol\u00edan bailar o actuar a la vez.\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, se puede apreciar la importancia del panorama sonoro medieval en el uso metaf\u00f3rico del lenguaje, al aportar atributos humanos a los instrumentos; as\u00ed en el fragmento anterior se refiere al \u201ccorpudo ala\u00fat\u201d (corpulento la\u00fad) en referencia a su forma (Ruiz 171), la guitarra morisca que \u201csale gritando\u201d y la albardana que se entromete (172). Este panorama, con toda su riqueza y lujo de detalles que pueden verse en el <em>Libro de buen amor<\/em> es evidentemente producto del conocimiento del mundo musical que ten\u00eda el autor, y as\u00ed lo certifica Daniel Rodrigo Benito Sanz:\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>A la luz de varios ejemplos de iconograf\u00eda musical de la \u00e9poca y de <br>estudios musicol\u00f3gicos modernos, podemos demostrar que el Arcipreste <br>de Hita era conocedor de la m\u00fasica instrumental de su tiempo, su puesta <br>en escena, convenciones y ejecuci\u00f3n, tal como la entend\u00edan los juglares.\u00a0 (279)\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Benito Sanz, los instrumentos mencionados por Juan Ruiz no han sido elegidos al azar; m\u00e1s bien han sido \u201cagrupados de manera que empasten adecuadamente unos con otros y respondan a las convenciones de un conjunto coherente en \u00e9poca del Arcipreste\u201d (Benito Sanz 280). Ram\u00f3n Men\u00e9ndez Pidal, en su libro titulado<em> Poes\u00eda juglaresca y juglares,<\/em> aporta diversas claves para entender la m\u00fasica de la Edad Media y su relaci\u00f3n con el <em>Libro de buen amor<\/em>.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los elementos que explica Men\u00e9ndez Pidal en su obra es el lugar central en el texto que ocupa la vihuela, ya que seg\u00fan \u00e9l afirma, este instrumento ten\u00eda una \u201cposici\u00f3n preeminente\u201d en la Edad Media (cit. en Benito Sanz 294). Dado este estatus superior, el Arcipreste escribe m\u00e1s versos para la vihuela que para el resto de los instrumentos: \u201cEs la vihuela el instrumento m\u00e1s nombrado, m\u00e1s descrito y <em>m\u00e1s<\/em> reproducido en libros y obras de arte medievales\u201d (Men\u00e9ndez Pidal 71). Los instrumentos de cuerda tienen entonces un lugar fundamental, pero en conjunci\u00f3n con los de percusi\u00f3n y viento, cada uno con su aporte t\u00edmbrico y sus oportunidades de ejecuci\u00f3n.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Instrumentos de cuerda pulsada<\/strong>\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a las cuerdas, adem\u00e1s de la posici\u00f3n central de la vihuela, llama la atenci\u00f3n el la\u00fad. Ese \u201ccorpudo\u201d la\u00fad, tal como se menciona en la obra, se puede afirmar que, dada su popularidad en toda Europa durante esta \u00e9poca, puede hablarse de \u00e9l con toda la familiaridad y la gracia, que permite apreciar su volumen y forma, y por ello su corpulencia, asoci\u00e1ndolo tambi\u00e9n con lo robusta de su presencia y como herramienta, junto a la vihuela, fundamental en el trabajo del juglar, demostrando la labor musical del propio juglar y la din\u00e1mica texto-m\u00fasica como una constante en la interpretaci\u00f3n juglaresca.<\/p>\n\n\n\n<p>Michelle Hamilton, en su art\u00edculo titulado \u201cThe Musical Book: Judeo-Andalus\u00ed Hermeneutics in the Libro de buen amor\u201d, hace un an\u00e1lisis exhaustivo de las menciones de Juan Ruiz acerca de los instrumentos de cuerdas y las razones por las cuales probablemente las hiciera. Primero que nada, delimita el verbo \u201cpuntar\u201d mencionado en el texto en referencia al propio libro como un instrumento (Ruiz 31), fragmento ampliamente discutido por los medievalistas y expertos como Francisco Rico o Ram\u00f3n Men\u00e9ndez Pidal. Para muchos cr\u00edticos la comparaci\u00f3n que hace el Arcipreste de Hita pudiese tratarse de un instrumento jur\u00eddico o un instrumento pedag\u00f3gico, pero para otros, como el propio Hamilton, se trata de un instrumento de cuerda, ya que hace uso del autor-narrador que toma la voz del propio libro en primera persona para expresar que su interpretaci\u00f3n depender\u00e1 de la pericia al \u201cpuntar\u201d (Hamilton 34) de quien lo lea:\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>De todos estrumentes yo, libro, s\u00f3 pariente:\u00a0<br>bien o mal, qual puntares, tal dir\u00e9, ciertamente;\u00a0<br>qu\u00e1l t\u00fa decir quesieres, y faz punto, y tente;\u00a0<br>si puntarme sopieres siempre me abr\u00e1s en miente. (Ruiz 31)\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Al tratarse de un instrumento punteado, la primera referencia es el arpa o la vihuela (Hamilton 34), y c\u00f3mo el int\u00e9rprete es capaz de usar el libro, as\u00ed como es capaz de entender las lecciones de amor referidas por el Arcipreste, siguiendo en la tradici\u00f3n de textos con este mismo fin que encontramos en diversas ocasiones en la tradici\u00f3n judeo-andalus\u00ed y en concreto en torno a la controversia de Maim\u00f3nides y su <em>Gu\u00eda de los Perplejos<\/em>, en cuyos poemas se establece tambi\u00e9n un paralelismo entre la poes\u00eda como instrumento y los lectores como int\u00e9rpretes (cit. en Hamilton 38). Todo este conocimiento de Juan Ruiz se suma a su profundo conocimiento escol\u00e1stico de influencia claramente aristot\u00e9lica.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Otro instrumento de cuerda importante entre los que menciona el Arcipreste es el salterio, \u201cinstrumento de m\u00faltiples cuerdas, de la familia de la c\u00edtara\u2026ta\u00f1ido con dos plectros de pluma (Jacobs 29). Es importante destacar el hecho de que algunos instrumentos fuesen ta\u00f1idos con plectros de pluma, ya que nos acerca no s\u00f3lo a las aves, mencionadas anteriormente, sino al medio natural en general, ya que los instrumentos musicales y los libros de esta \u00e9poca ten\u00edan una fabricaci\u00f3n completamente artesanal.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>El constructor hac\u00eda uso de la madera, la tripa de animales, el cuero y las plumas directamente de la naturaleza, obteniendo adem\u00e1s un sonido mucho m\u00e1s cercano al propio entorno natural que lo que puede obtenerse de los instrumentos m\u00e1s modernos, elaborados, y para muchos \u201crefinados\u201d por su afinaci\u00f3n, m\u00e1s exacta y uniforme. Las plumas, por ejemplo, pod\u00edan utilizarse tanto para escribir como para ta\u00f1er instrumentos. La asimetr\u00eda, las imperfecciones y las diferencias entre unos instrumentos y otros hacen que este conjunto medieval tenga un sello \u00fanico dependiendo del origen de los instrumentos y de sus int\u00e9rpretes, al no estar la m\u00fasica estandarizada como sucede en siglos posteriores.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a la variedad instrumental, las alusiones que se hacen en el texto van desde los instrumentos m\u00e1s utilizados, como el la\u00fad o la vihuela hasta otros no tan comunes, pero de gran utilidad como la zanfo\u00f1a, heredera del monocordio, que consist\u00eda en una sola cuerda tensada sobre una caja de resonancia. Tal como aparece reflejada en el libro titulado <em>Breve historia de la m\u00fasica occidental<\/em>, la zanfo\u00f1a u <em>organistrum<\/em> es un instrumento \u201cen el que las cuerdas se hac\u00edan sonar mediante una rueda giratoria que las frotaba permanentemente; la altura de las notas se determinaba por la acci\u00f3n mec\u00e1nica de un teclado\u201d (Jacobs 28). Estos instrumentos constituyen los antecedentes de los instrumentos de teclado y muchos de cuerda que conocemos hoy en d\u00eda, y la mec\u00e1nica de su estructura y fabricaci\u00f3n denotan adem\u00e1s un conocimiento matem\u00e1tico, que constituye una base muy importante para entender la m\u00fasica occidental. El historiador Arthur Jacobs apunta que el monocordio era adem\u00e1s \u201cun instrumento cient\u00edfico empleado en las escuelas de canto de la iglesia para demostrar la base matem\u00e1tica de los intervalos musicales\u201d (Jacobs 28). En este aspecto puede observarse la influencia de los cl\u00e1sicos sobre los cl\u00e9rigos en la Edad Media y la utilidad pr\u00e1ctica de una ciencia como la matem\u00e1tica sobre la ejecuci\u00f3n instrumental y el canto.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La fuerza de la percusi\u00f3n, la de los metales y la dulzura de los vientos<\/strong>\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>olviendo al tema de los instrumentos, pasamos a analizar los instrumentos de percusi\u00f3n; se hallan nombrados al inicio, antes y despu\u00e9s de la vihuela, en un segundo lugar, junto con las trompas, as\u00ed la vihuela \u201ces comparada con los instrumentos menos importantes y m\u00e1s perif\u00e9ricos\u201d (Benito Sanz 287). Concretamente en lo respectivo al tambor, \u201crepresenta los primeros sonidos, la verdad divina y el habla\u201d (Bruce-Mitford 80). La percusi\u00f3n, adem\u00e1s, nos da pistas de que esta m\u00fasica, que es un cortejo de recepci\u00f3n para Don Carnal y Don Amor, estaba dotada de un ritmo coherente con el caminar del grupo que lo interpretaba, como si se tratase de un desfile o de una banda, que requiere del dictamen r\u00edtmico para poder funcionar.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, tenemos a los instrumentos de viento. Adem\u00e1s de representar a la melod\u00eda y ser un perfecto acompa\u00f1ante en la m\u00fasica de calle junto con la percusi\u00f3n y las cuerdas, han sido siempre vinculados por su forma con una dimensi\u00f3n f\u00e1lica, lo cual contrasta con su timbre, m\u00e1s \u201csuave y femenino\u201d (Bruce-Mitford 81). La dualidad de lo espiritual y lo carnal a la vez con que se ha vinculado a este instrumento a lo largo de la historia calza perfectamente con la dualidad que plantea el Arcipreste entre lo terrenal y lo divino y as\u00ed ha sido en la tradici\u00f3n judeocristiana: \u201cEn t\u00e9rminos m\u00e1s generales, la flauta a veces se asocia con la aflicci\u00f3n y el dolor, as\u00ed como con las emociones extremas. En el cristianismo, simboliza el anhelo del alma por alcanzar a Dios\u201d (Bruce-Mitford 81).\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Las trompas aparecen en el cierre de la comitiva de instrumentos, tal como corresponde al final de un cortejo de celebraci\u00f3n. La trompa es parte de la familia de las trompetas, las cuales han sido utilizadas desde \u00e9poca romana para llamar a las batallas o a las armas. Las fanfarrias anuncian la llegada de personajes importantes, en ceremonias y en ocasiones importantes, por su volumen, capaz de llegar mucho m\u00e1s lejos que otros instrumentos, y por su car\u00e1cter magistral y vibrante (Bruce-Mitford 81). Adem\u00e1s, es un instrumento f\u00e1cil de transportar, que puede llevarse a marchas, desfiles y celebraciones campestres o de calle.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s o menos importantes, todos los instrumentos conforman un conjunto panor\u00e1mico en el que se nos ofrecen timbres, descritos como altos o bajos, que interpretamos como agudos y graves, as\u00ed como asimilamos por otra parte la diferencia de volumen entre unos y otros, algunos instrumentos \u201cadormiendo\u201d (adormeciendo o arrullando), por su suavidad y densidad y otros \u201cgritadores\u201d (Ruiz 172), probablemente por su fuerza y car\u00e1cter, todo lo cual aporta riqueza al conjunto instrumental de la formaci\u00f3n por sus contrastes y su din\u00e1mica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n nos topamos en el texto con una referencia al timbre que producen estos instrumentos, m\u00e1s all\u00e1 de si son de cuerda, viento o percusi\u00f3n, y es por el atributo de su dulzor, cuando \u201cfazen dul\u00e7e sonete\u201d o cuando \u201cbozes dulzes\u201d (Ruiz 172). Esta descripci\u00f3n metaf\u00f3rica no s\u00f3lo aporta una imagen sonora de c\u00f3mo podr\u00eda describirse esta m\u00fasica por momentos, sino que el autor nos da pistas de la forma correcta de ejecuci\u00f3n y una buena emisi\u00f3n instrumental cuando el resultado es dulce y agradable, hasta \u201csaboroso\u201d (1231c), siendo el atributo musical que m\u00e1s repite el Arcipreste en la obra (Benito Sanz 289) y que representa una sinestesia que armoniza, sintetiza y asimila la percepci\u00f3n del gusto y del o\u00eddo, como forma de describir y entender verbalmente lo que simboliza la percepci\u00f3n de la m\u00fasica por las reacciones que genera en los seres vivos.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El dulzor con el que se suele asociar a la m\u00fasica de la Edad Media, tanto dentro como fuera del texto del Arcipreste, es el resultado de la tem\u00e1tica, la resonancia, el timbre, la parte visual inclusive y las sonoridades que nos transmiten todas las fuentes a las que podemos tener acceso. Y estas fuentes en forma de arte, tal como he sugerido anteriormente, est\u00e1n en la propia naturaleza, de una forma clara y directa:\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Y este mismo m\u00fasico, para hacer palpitar el aire, habr\u00e1 de utilizar la <br>madera de abeto en el viol\u00edn, o en el violonchelo; la madera de granadillo <br>para los clarinetes o los oboes, la ca\u00f1a para las flautas; membranas para <br>los timbales o las cajas \u00bfEs su arte un arte de los cobres, o un arte de la <br>madera; un arte de las cuerdas o de las pieles tensas? Es todo esto a la <br>vez. Y m\u00e1s a\u00fan que todo esto, es, por excelencia, el arte del aire: el arte <br>cuya verdadera materia prima es el aire en sus vibraciones. (Souriau 93)\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Toda esta naturaleza hecha m\u00fasica resuena por los aires a trav\u00e9s de su reinterpretaci\u00f3n a lo largo del tiempo. Gracias a la literatura podemos llegar a imaginar a todos estos instrumentos vibrando y acompa\u00f1ando la variopinta vida de sus int\u00e9rpretes.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En resumen, podemos afirmar que el<em> Libro de buen amor<\/em>, escrito para ser interpretado, le\u00eddo y cantado, representa un compendio de g\u00e9neros que incluyen los derivados de las cantigas a trav\u00e9s de una m\u00fasica seductora. Todo esto encaja con el esquema de versos del Arcipreste aportando un resultado que est\u00e1 lleno de simbolog\u00eda, que incluye numerosas referencias musicales que nos ayudan a entender c\u00f3mo era el mundo de los cl\u00e9rigos, los juglares y de toda la sociedad medieval con sus formas de expresi\u00f3n, tanto musicales como literarias.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Todo apunta a que este libro-instrumento, m\u00e1s que una inc\u00f3gnita, es una suma de saberes que, entre otros, incluye el canto de las aves, elemento clave de la imaginer\u00eda religiosa, y las sonoridades de los instrumentos musicales. Estos dos elementos son esenciales para entender el encuentro de culturas y la noci\u00f3n est\u00e9tica medieval, que intervienen para dar car\u00e1cter e identidad a fragmentos de la obra como la comitiva de recepci\u00f3n ante la entrada triunfal de Don Amor y Don Carnal en palabras del Arcipreste de Hita y tal como lo imagin\u00f3.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\" id=\"h-obras-citadas\">Obras citadas\u00a0<\/h5>\n\n\n\n<p>Benito Sanz, Daniel Rodrigo. \u201cAll\u00ed sale gritando la guitarra morisca\u201d nueva&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>aproximaci\u00f3n a una enumeraci\u00f3n de instrumentos en el \u201cLibro de buen amor\u201d. <em>Cuadernos de filolog\u00eda hisp\u00e1nica.<\/em> 30 (2012): 179-298.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Bruce-Mitford, Miranda. <em>The Illustrated Book of Signs &amp; Symbols<\/em>. 1st American ed.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>New York: DK Pub., 1996. Print.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>De As\u00eds, Francisco. <em>Las florecillas de San Francisco.<\/em> Alicante: Biblioteca Virtual&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Miguel de Cervantes, 2002.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Deyermond, A.D. <em>Historia de la <\/em>Literatura Espa\u00f1ola 1. Barcelona: Ariel, 1987.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hamilton, Michelle. \u201cThe Musical Book: Judeo-Andalusi Hermeneutics in the Libro de buen amor\u201d.&nbsp; <em>La cor\u00f3nica: A Journal of Medieval Hispanic Languages, Literatures, and Cultures.<\/em> Volumen 37, n\u00famero 2 (2009).&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Jacobs, Arthur. <em>Breve historia de la m\u00fasica occidental<\/em>. Caracas: Monte \u00c1vila Editores,&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>1991. &nbsp;<br>Men\u00e9ndez Pidal, Ram\u00f3n.\u202f<em>Poes\u00eda juglaresca y juglares: aspectos de la historia literaria&nbsp;<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>y cultural de Espa\u00f1a. <\/em>Madrid: Espasa-Calpe, 1962.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Rey, Pepe. \u201cLa m\u00fasica en la l\u00edrica medieval\u201d. M\u00fasica Antigua. RTVE. Moderado por&nbsp;<br>Sergio Pag\u00e1n. 13 de mayo de 2011.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Rico, Francisco.&nbsp; \u201cLas voces del Arcipreste\u201d. Conferencias de la Fundaci\u00f3n Juan March.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ciclo: Pr\u00f3logos al Libro del Buen Amor. 19 de enero de 1988.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Romero, Jos\u00e9 Luis. <em>La Edad Media<\/em>. Cuarta edici\u00f3n. Buenos Aires: Fondo de Cultura&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Econ\u00f3mica, 1990.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ruiz, Juan. <em>El Libro de buen amor<\/em>. Barcelona: Ediciones Zeus, 1968.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Souriau, \u00c9tienne. <em>La correspondencia de las artes.<\/em> Ciudad de M\u00e9xico: Fondo de&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cultura Econ\u00f3mica, 1986.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Luciana Kube TamayoFlorida International University El mundo medieval constituye un crisol complejo y apasionante. El Libro de buen amor es un ejemplo de ello. 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